Hoy aviso, si el post no tiene mucho sentido, es por que lo estoy escribiendo a vuela pluma y así se va a quedar este post de reflexiones de una emprendedora.

Hoy voy hacer un Bette Davis:

2016 será recordado cómo el año en el que las cosas se volvieron del revés para una servidora.

Han pasado muchas cosas durante el año, tenéis una reflexión sobre todo ello en este post, pero lo más gordo creo que ha venido en la última temporada.

2 meses en cama haces estragos, tanto personales como profesionales.

Ojo, lo cual no es malo del todo, se aprenden muchas cosas cuando la vida te da reveses 😉

A pesar de los dolores, la incertidumbre, la falta de ingresos y la frustración con la sanidad británica, si intento ver el vaso medio lleno (o 1/5 lleno también me conformo) el tiempo me vino bien para terminar de preparar el examen final del curso de marketing que estaba haciendo en el IDM y oye, ¿sabes qué es lo bueno de no comer? que adelgacé considerablemente.

También es verdad, que en mi ausencia el mundo no se ha parado (obvio, no lo esperaba tampoco, no somos nadie, ya sabes…) y las palabras «branding» y «marca» se han puesto de moda de una forma bastante interesante. Ahora hay una amalgama de diseñadoras talentosas (¡bienvenido sea el talento!) posicionándose y otra gente que dice hacer branding a la que cuando lees lo que escriben se ve claramente que no saben de lo que hablan… es una cosa desesperante y triste, pero ahí está.

Pero que le voy hacer, no las puedo culpar, cada una hace lo que tiene que hacer y punto (esto también lo he aprendido a la fuerza este año…). Además que la vida es así, que soy yo la que no estaba… ¡un copazo a su salud!

En octubre tenía un viaje planificado a casa, si vivís lejos de la familia y tenéis una de esas familias que van hasta a cagar juntos (perdón por la expresión), seguramente sintáis como yo, que este tipo de viajes te revitalizan y te ayudan a recuperarte antes. Algún bio-físico debería estudiar la energía que desprende una familia como la mía un domingo de comida familiar para su aplicación como energía renovable y ecológica, lo juro, salvaríamos el planeta seguro. ¡adios petroleo!

En este caso me tocó cancelarlo, mi avión despegaba mientras yo estaba hospitalizada y compartiendo habitación junto a 6 señoras, a cada  cual más rara, incluida una votantes de UKIP (el partido anti inmigrantes, podéis imaginaros que gracia de semana en el hospital…).

¿Lo mejor de 2016?

La verdad es que si me paro a pensar, no recuerdo nada que me haga pensar en el 2016 como un año especialmente feliz. He tenido proyectos y colaboraciones interesantes, pero también es cierto que algunos me han quemado más de lo esperado.

¿He cumplido con mis objetivos? Sin duda, en su mayoría si y los que me quedan pasan a 2017, pero no van a llegar a 2018…

Lo único que realmente me alegra es a nivel personal: ahora tengo a mi hermana cerca, que con eso de que es su año erasmus, sólo son 3h de autobús. Una de mis mejores amigas se casó en una ceremonia en la que reí y lloré a partes iguales y he tenido mi primer sobrino, un gordito hermoso.

Mis planes para 2017

Lo cierto es que a pesar del bueno humor y de que haya retomado la actividad al más puro estilo superwoman; ni estoy, ni me siento recuperada.

Así que si os soy sincera, mi primer planteamiento para 2017 fue dejarme llevar por mi estado físico y mandarlo todo a la mierda.

Si, como diría mi amiga Belén: hacer un gran «bye bye bitc***» y desaparecer toda digna como una grande del cine en blanco y negro.

Que no descarto que ocurra algún día, pero desde luego este no es ni el momento ni el lugar 😉

Así que en 2017 voy a trabajar en varias lineas: 

La primera, que aún está en desarrollo, sacar adelante «la empresa».

No quiero dar muchos detalles de este proyecto aún, por eso de momento es «la empresa», ese animal salvaje que nos va a sacar de pobres a todos y nos va a dar ese título que tan bien queda en Twitter y Linkedin: «CEO» 😉

La segunda, sentarme a escribir de verdad. En mi cabeza hay un libro desde hace tiempo, millones de ideas, pero nunca me lo he tomado demasiado en serio y creo que si está ahí es por algo, así que vamos a ver que sale de ahí. No prometo que sea nada bueno, pero lo que sea será.

¿Cursos si o no? Pues depende, no será un curso como lo planteé en Planificar para Ganar, pero si hay algo en mi mente 😉

Y por último, reconectar con el trabajo en mi marca personal.

Lo admito, en 2016 me he vuelto vaga, como esa gente que deja de comprarse ropa que le hace sentir bonita y salen a comprar el pan en pijama.

No puede ser y no voy a poner excusas…

He ido postergando la nueva web, pero enero es la fecha si o si…

Además quiero que mi mensaje se entienda. En algún punto esto de ser una emprendedora valiente se ha hecho «mainstream».

Todo el mundo usa la palabra y ha perdido todo el sentido que tenía para mi al principio, así que quiero que eso cambie, que se entienda que no son sólo palabras, sino una puñetera actitud, la misma que te plantas cuando el médico te dice que tienes que hacer pruebas para descartar enfermedades muy graves…

Esa en la que cuando te vienen mal dadas lloras como si no hubiera un mañana, te comes una bolsa de dulces que luego vomitarás y te levantas diciendo: que hagan lo que tengas que hacer, que esto no va a poder conmigo.

Eso es lo que quiero transmitirte y no voy a ser fina diciéndolo: jod**, ¡que has llegado hasta aquí! lo siguiente no va a ser peor y si lo es… ¡no pasa nada!

Así que con todas estas ideas en la cabeza una noche a eso de las 3 de la madrugada me planté delante del ordenador y salió el que he llamado: el manifiesto de las valientes, aquí te lo dejo, por que 2017 va a ser nuestro año se pongan por medio quien sea o lo que sea.

Bye, bye 2016, no te echaremos de menos.

manifiesto de la emprendedora valiente

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