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¿Eres de las que se vuelven loca con las ofertas del black friday?

Yo el año pasado tuve ganas de borrar todos lo emails que me llegaron, más de 200 emails en menos de 24 horas y algunos de la misma gente que repetían su insistencia para que comprara cada 3 horas… (un horror…)

Hoy quiero compartir contigo una reflexión que hice el año pasado por estas fechas tras y que sólo compartí con mis suscriptores.

Voy a ser brutalmente honesta contigo ¿preparada?

Hace un año tuve una conversación con una de mis amigas emprendedoras sobre cómo iban las ventas y si estábamos llegando a los objetivos marcados para el año. Como algunas ya sabréis, el año pasado por estas fechas estaba saliendo de una enfermedad que me tuvo 2 meses en cama, así que obviamente los resultados no estaban siendo los planeados y no, no iba a llegar a mis objetivos previstos para 2016.

En aquel momento ella me dijo:

Esti, ¿por qué no pones un descuento en tus servicios de diseño, con la locura del black friday seguro que hay gente que compra?

Yo me paré, lo pensé unos segundos y le dije:

No, lo siento, esa no es la solución.

Le estuve dando vueltas por que es un tema importante y hoy me gustaría compartir contigo las conclusiones a las que llegué y que me movieron a no hacer descuento en servicios de diseño (ojo, que hablo de servicios, los infoproductos son otro mundo).

¿Qué pasaría si hiciera descuento en mis servicios de diseño durante el black friday?

 

Pues a mi parecer, una de las dos siguientes cosas (y las dos llevan a una misma y trágica conclusión final):

No compra nadie (o poca gente):

 

Lo que me llevaría a comprometer la imagen que doy como marca.

Rebajando precios, la mente de mi posible cliente pivota (sin darse cuenta, pero lo hace) a la idea de que en un futuro lanzaré otro descuento y pueden esperar hasta entonces, postergando su proyecto hasta el infinito o más allá y molestándose conmigo si no hago más descuentos en el futuro…

Me va genial y compra mucha gente:

 

Y comprometo la imagen que doy como profesional al encontrarme desbordada:

El cliente no quiere esperar más del mínimo necesario, es totalmente comprensible, por ello tendría que llegar a todo en unos plazos difíciles de cumplir si no cuento con otros recurso como: subcontratar y reutilizar.

Me explico:

 

1- No quiero engañarte.

Si tú me contratas y me pagas por que yo diseñe para ti, ni debo, ni quiero subcontratar otros diseñadores, por que estaría engañándote.

Si voy a subcontratar mi cliente tiene que tener claro por lo que está pagando.

2- No estoy dispuesta hacer un trabajo rápido utilizando clip arts.

Si, se que mucha gente lo hace y así es cómo se rebajan los precios, pero si uso clip arts entonces (a mi parecer) se pierde la originalidad y exclusividad de tu diseño de marca.

Ojo, bien por quien lo haga si sus clientes son conscientes de eso, yo no lo hago.

3- Valoramos más las cosas y nos las tomamos más en serio cuando nos suponen un esfuerzo.

Y ese esfuerzo suele ser el “soltar la pasta”.

Cuando trabajo con un cliente necesito que se implique, mi trabajo es bidireccional, si el cliente no hace su parte los plazos se alargan, la relación cliente-diseñador se quema y los resultados pueden ser decepcionantes.

4- El diseño requiere mimo y tiempo.

Muchas veces es más un trabajo previo reflexivo, de investigación, de ensayo y error que de dibujo o traducción a la pantalla de un ordenador, lo cierto es, que en mi caso y en el de muchos diseñadores que conozco, nunca se llegan a pagar las horas reales que dedicamos a este trabajo.

Así que estos son los motivos por los que no hago descuentos en mis servicios de diseño en días como este.

Y por esto creo que tú, que eres una pequeña emprendedora que pone mucho cariño en lo que hace como yo, tampoco deberías hacerlos.

En fin, dicho esto (madre mía la que he soltado, seguro que me cae la del pulpo por esto…) es tu turno para reflexionar sobre el black friday, los descuentos