Durante mi periodo de desconexión postmaternidad envié un email a mis suscriptores para hacerles partícipes de un proceso que a pesar de doloroso y difícil de gestionar, suele ocurrir mucho más a menudo de lo que pensamos en el ambiente emprendedor: Sentirse desconectada de tu marca.

Menuda sorpresa me llevé una vez superado mi bache, que al volver al redil de los eventos emprendedores, me encontré con una cantidad inimaginable de mujeres que me han confesado estar pasando por esta misma situación, pero que por miedo al rechazo de su público, no dicen nada y se sienten atascadas a la hora de hacer frente a una desconexión con sus marcas.

Siempre digo que una marca si no es honesta, no va a funcionar y en un momento de vulnerabilidad y de toma de decisiones importantes, no hay nada como ser claras con la gente que nos espera al otro lado de internet.

Algunos no lo entenderán, pero serán muchos más los que sientan empatía contigo y se queden para apoyarte o incluso te escriban para mostrarte ese apoyo.

Es fantástico lo que puede hacer la comunidad.

Por eso hoy quiero compartir contigo las conclusiones que fui sacando y envié por email a mi lista sobre este proceso de desconexión de marca y reconexión, por si te sirve de referencia a la hora de afrontar este momento en tu negocio.

Si te encuentras en esta situación ¿qué tal si convertimos el problema en una oportunidad?

Esta es mi receta para afrontar una desconexión de marca:

>> Haz una lista de los motivos por los que tus piezas no encajan: tu comunicación no transmite tus valores, tus objetivos ya no son los de antes, tu enfoque o servicios han cambiado,…

>> Pregúntate cómo te hace sentir esta desconexión y como te está afectando: estás triste y desganada respecto a tu negocio, te da vergüenza y tus ingresos se resienten,…

>> Analiza qué necesitas para que esos cambios se hagan visibles y soluciones el problema: una nueva estrategia en redes sociales, un rediseño de la web, unos textos mejor redactados, un nuevo servicio mejor enfocado,…

>> Prioriza los cambios: divide entre aquello que puedes hacer tú y aquello para lo que necesitas ayuda y haz una segunda división entre lo que se necesita hacer ya y lo que puede esperar un poco más.

>> Gestiona las acciones, pero también las emociones: Cuando llegue el momento de tomar acción sobre aquellos cambios que has marcado como prioritarios y por ejemplo te toque decir adiós a tu viejo logo, vas a sufrir de nostalgia, miedo, sorpresa, alegría y euforia en muy poco tiempo, así que respira, que todo pasa.

>> Disfruta del proceso: Hacer cambios puede ser muy divertido si te dejas llevar, intenta disfrutarlo 🙂

Espero que esta mini guía te ayude con el problema y si hay algo que no te encaja en tu negocio y que puedes cambiar este año ¿Me cuentas qué es y qué vas hacer para arreglarlo?