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Tener un negocio sea online u offline puede ser muy emocionante y a la vez mentalmente agotador; seamos sinceros: hoy en día quien se sube al carro del emprendimiento, en realidad se está subiendo a una montaña rusa emocional y de eso quiero hablarte hoy, de uno de esos momentos del proceso. El “momento de desconexión” que a veces sufrimos con nuestras marcas y que se identifica como una crisis de identidad de marca.

Por qué de vez en cuando sufrimos una crisis de identidad de marca

Creemos que las marcas son algo estático, pero en realidad no nos damos cuenta que las marcas son como las personas: nacen, crecen y evolucionan.

Es un proceso al que nos vamos adaptando poco a poco, a veces se ve venir y otras veces nos pilla totalmente desprevenidos, nos encontramos con el cambio en nuestras narices y nos sentimos descolocados, sin entender qué está pasando.

Lo cierto es que las crisis de identidad de marca siempre empiezan como con un pequeño zumbido de preguntas en la cabeza:

¿Por qué estoy haciendo esto?

¿Estarán entendiendo lo que les quiero transmitir?

No sé si esta estrategia me gusta…

¿De verdad este negocio soy yo?

Estos colores no me convencen…

Si te sientes así o te has hecho alguna de estas preguntas, tranquila, estás sufriendo una bonita crisis de identidad de marca y hoy quiero ayudarte a analizarla para que entendamos por qué ocurre.

[ctt title=”Las marcas son como las personas: nacen, crecen y evolucionan; que no te de miedo.” tweet=”Las marcas son como las personas: nacen, crecen y evolucionan; que no te de miedo. #branding #marketing #emprender https://ctt.ec/Pe9zs+” coverup=”Pe9zs”]

Factores para entrar en una crisis de identidad de marca

Habitualmente nos damos cuenta de que estamos pasando por una de estas crisis cuando

1- Las prisas matan negocios:

Las prisas matan marcas incluso antes de que la marca nazca y esto es una realidad salvaje. Ocurre todos los días, tenemos cientos de ideas pero no sabemos gestionarlas o mejor dicho, no sabemos gestionarnos a nosotras mismas a la hora de ponernos en marcha.

En seguida perdemos el foco de lo que pretendíamos hacer en un principio por que queremos conseguir resultados ya, Ya, YA.

Cuando se nos mete una idea en la cabeza somos impacientes y en vez de pararnos a pensar y analizar la situación, muchas ves hacemos las cosas a lo loco.

Empezamos la casa por el tejado, gastamos en lo que no corresponde o no gastamos por que nos creemos superwomans y nos encontramos saturadas en menos de dos semanas por que si encima de no pedir ayuda, la pedimos mal… el barco va a la deriva, sin capitán, con un solo grumete que es aprendiz y una tormenta a lo lejos que amenaza con hundir el bote.

¿Te suena esta sensación?

[ctt title=”Las prisas matan marcas incluso antes de que la marca nazca” tweet=”Las prisas matan marcas incluso antes de que la marca nazca #branding #emprender #marketing https://ctt.ec/O41cs+” coverup=”O41cs”]

A veces tomamos decisiones erroneas por que tenemos demasiada prisa, párate a pensar, analizar y pregúntate siempre: ¿por qué estoy haciendo esto de esta manera?

¿por qué he elegido estos colores para mi identidad visual? ¿por qué voy a estar en esta red y no en la otra? ¿por qué voy a escribir artículos en vez de grabar podcast?

2-La maldición de las grandes ideas:

¿Conoces esa historia que cuenta que los arqueólogos que encontraron la tumba de Tutankamón tras años investigando murieron a los meses de abrirla?

Ninguno pensó que al abrir la tumba las partículas de aire y polvo conservadas dentro del sarcófago podían matarles.

Tampoco pensaron que el pasar semanas en vela, prácticamente sin comer ni dormir les podía llevar a acabar exhaustos.

Lo mismo pasa cuando tenemos un negocio: trabajamos y trabajamos por conseguir lo que soñamos. No importa lo demás, el mundo a nuestro al rededor se apaga.

Sólo importa conseguir lo que ambicionamos, nuestro objetivo.

Pero al olvidarnos del mundo que nos rodea, los que nos quieren, nosotros mismos,… todos sufrimos y eso no ayuda a avanzar, nos crea conflicto.

¿Alguna vez has oido a tu hijo decir? Mamá te voy a castigar sin ordenador o es que pasas más tiempo con el ordenador que jugando conmigo.

Si lo has oido seguro que te ha hecho sentir culpable y te ha hecho replantearte si debería seguir adelante con tu proyecto. Esta sensación cuando se va alargando en el tiempo para muchas se convierte en una pequeña relación de amor-odio con sus negocios.

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3- Corre, corre, que te pilla la competencia:

¡Ay qué mala es la competencia! Te lo dice una que lo ha llevado muy malamente, para que mentir (ahora ya no tanto).

Soy una persona que tiende a colaborar con la competencia por que creo que hay mucho que nos podemos aportar unas a otras, sino no existiría el grupo de facebook, pero admito que eso de que lleves años usando una terminología (vamos, lo que viene conociéndose como vocabulario de marca) y llegue el nuevo y te lo copie… feo, feo…

y de estas hay muchas, seguro que tú también las has sufrido…

Que conste que todo es cuestión de perspectiva, pero la competencia te puede hacer dudas de tu capacidad no sólo como empresaria sino como profesional de tu sector, de tu toma de decisiones e incluso te puede llevar a que tomes decisiones rápidas y poco acertadas por intentar que no se te adelanten en un lanzamiento o peor aún, cambiar el rumbo de tu comunicación u oferta por lo que ellos hagan.

Como decía antes, es cuestión de perspectiva y nadie mejor que tú para saber cuando es momento de no sufrir por lo que los demás hacen a tu alrededor.

[ctt title=”no te agobies con la competencia y no dejes que te hagan dudas de tu capacidad como empresaria ni como profesional de tu sector” tweet=”no te agobies con la competencia y no dejes que te hagan dudas de tu capacidad como empresaria ni como profesional de tu sector #branding #emprender  http://wp.me/p5kg1E-1Bm” coverup=”cZ24d”]

4- El experto siempre sabe más:

Claro que si, los expertos saben mucho más que nosotros, por eso son expertos en algo y tienen todo nuestro respeto.

Trabajan muy duro para entender aquella área del conocimiento que dominan y seguro que les tenemos que hacer caso.

Ahora bien, no a costa de nosotras mismas y nuestros negocios.

Me explico:

Tendemos a hacer caso al experto o al gurú con ojos cerrados (yo lo he hecho) y de repente nos encontramos aplicando técnicas y estrategias que nos hacen sentir incómodas.

Ojo, que la incomodidad puede ser buena en algunos casos, significa que te estás enfrentando a cosas que no te atreves hacer, pero también puede significar que te estés alejando mucho de lo que tu marca significa, de cómo tu marca actúa y se comunica de forma natural.

De aquel negocio que sientes tuyo.

Por ello, todo sistema que vayamos a implementar, de captación, de venta, de creación, de comunicación,… todo… debe estar adaptado a nuestro negocio, a nuestra forma de ser, hacer y sentir las cosas.

[ctt title=”Si tu instinto y tu experto no están de acuerdo, sigue a tu instinto, lleva en la especie muchos más años.” tweet=”Si tu instinto y tu experto no están de acuerdo, sigue a tu instinto, lleva en la especie muchos más años #marketing #emprender  http://wp.me/p5kg1E-1Bm” coverup=”g45V8″]

¿Te atreves a enfrentarte a ti misma?

He creado este pequeño test para que valores si estás pasando por esta crisis o no y si es así, le pongamos remedio juntas durante este #retobranding.

[wp_quiz id=”6167″]

Tranquila, la crisis de identidad de marca tiene tratamiento

Y empieza por algo tan simple cómo el autoconocimiento, que es básico. Lo repito: BÁSICO, para poder tener una marca con esencia y alma con la que sentirse cómodo, pero esto amiga mía, lo hablamos en el grupo de facebook, te espero 😉

 

Imagen de cabecera gracias a Shutterstock.