Tener un negocio sea online u offline puede ser muy emocionante y a la vez mentalmente agotador; seamos sinceros: hoy en día quien se sube al carro del emprendimiento, en realidad se está subiendo a una montaña rusa emocional y de eso quiero hablarte hoy, de uno de esos momentos del proceso. El «momento de desconexión» que a veces sufrimos con nuestras marcas y que se identifica como una crisis de identidad de marca.

Por qué de vez en cuando sufrimos una crisis de identidad de marca

Creemos que las marcas son algo estático, pero en realidad no nos damos cuenta que las marcas son como las personas: nacen, crecen y evolucionan y esto se aplica con mayor sentido cuando hablamos de Marca Personal.

Es un proceso al que nos vamos adaptando poco a poco, a veces se ve venir y otras veces nos pilla totalmente desprevenidos, nos encontramos con el cambio en nuestras narices y nos sentimos descolocados, sin entender qué está pasando.

Lo cierto es que las crisis de identidad de marca siempre empiezan como con un pequeño zumbido de preguntas en la cabeza:

¿Por qué estoy haciendo esto?

¿Estarán entendiendo lo que les quiero transmitir?

No sé si esta estrategia me gusta…

¿De verdad este negocio soy yo?

Estos colores no me convencen…

Si te sientes así o te has hecho alguna de estas preguntas, tranquila, estás sufriendo una bonita crisis de identidad de marca y hoy quiero ayudarte a analizarla para que entendamos por qué ocurre.

Cómo identificar una crisis de identidad de marca:

Más allá de lo dicho hasta ahora, y en base a varias experiencias reales te puedo decir que habitualmente nos damos cuenta de que estamos pasando por una de estas crisis cuando:

  • ya no nos hace tanta ilusión como antes volver al trabajo.
  • nos da pereza ponernos a trabajar por objetivos que nos hemos marcado o… no llegamos a ponernos objetivos por que nos sentimos bloqueadas
  • Dejamos de comunicarnos con nuestros seguidores por que en el fondo nos sentimos unas impostoras.

¿Te suena?

La que avisa no es traidora y yo me confieso, he pasado por la última:

Tras trabajar en mi marca personal durante varios años, crear un grupo de facebook com más de 5000 mujeres en él, tener mis propias formaciones online, infoproductos y hacer varios lanzamientos bastante exitosos, algo que venía gestándose poco a poco hizo click y empecé a sentir la necesidad del cambio… Al poco tiempo nació mi retoño y aquello ya fue la bomba que hizo explotar todo (¿has oido hablar del puerperio y el baby blue? pues eso…)

2 años pasé prácticamente sin comunicar, dos años en los que perdí posicionamiento y oportunidades por no haber sabido gestionar esta desconexión a tiempo.

Te lo cuento, por que si tu también estás pasando por una fase de crisis de identidad de marca personal, creo que este artículo te podrá ayudar.

Factores para entrar en una crisis de identidad de marca

1- Las prisas matan negocios:

Las prisas matan marcas incluso antes de que la marca nazca y esto es una realidad salvaje. Ocurre todos los días, tenemos cientos de ideas pero no sabemos gestionarlas o mejor dicho, no sabemos gestionarnos a nosotras mismas a la hora de ponernos en marcha.

En seguida perdemos el foco de lo que pretendíamos hacer en un principio por que queremos conseguir resultados ya, Ya, YA.

Cuando se nos mete una idea en la cabeza somos impacientes y en vez de pararnos a pensar y analizar la situación, muchas ves hacemos las cosas a lo loco.

Empezamos la casa por el tejado, gastamos en lo que no corresponde o no gastamos por que nos creemos superwomans y nos encontramos saturadas en menos de dos semanas por que si encima de no pedir ayuda, la pedimos mal… el barco va a la deriva, sin capitán, con un solo grumete que es aprendiz y una tormenta a lo lejos que amenaza con hundir el bote.

¿Te suena esta sensación?

A veces tomamos decisiones erroneas por que tenemos demasiada prisa, párate a pensar, analizar y pregúntate siempre: ¿por qué estoy haciendo esto de esta manera? ¿Me lleva a donde yo quiero ir?

¿por qué he elegido estos colores para mi identidad visual? ¿por qué voy a estar en esta red y no en la otra? ¿por qué voy a escribir artículos en vez de grabar podcast?

Si la respuesta es no, aléjate rápido.

2-La maldición de las grandes ideas:

¿Conoces esa historia que cuenta que los arqueólogos que encontraron la tumba de Tutankamón tras años investigando murieron a los meses de abrirla?

Ninguno pensó que al abrir la tumba las partículas de aire y polvo conservadas dentro del sarcófago podían matarles.

Tampoco pensaron que el pasar semanas en vela, prácticamente sin comer ni dormir les podía llevar a acabar exhaustos.

Lo mismo pasa cuando tenemos un negocio: trabajamos y trabajamos por conseguir lo que soñamos. No importa lo demás, el mundo a nuestro al rededor se apaga.

Sólo importa conseguir lo que ambicionamos, nuestro objetivo.

Pero al olvidarnos del mundo que nos rodea, los que nos quieren, nosotros mismos,… todos sufrimos y eso no ayuda a avanzar, nos crea conflicto.

¿Alguna vez has oido a tu hijo decir? Mamá te voy a castigar sin ordenador o es que pasas más tiempo con el ordenador que jugando conmigo.

Si lo has oido seguro que te ha hecho sentir culpable y te ha hecho replantearte si debería seguir adelante con tu proyecto. Esta sensación cuando se va alargando en el tiempo para muchas se convierte en una pequeña relación de amor-odio con sus negocios.

3- Corre, corre, que te pilla la competencia:

¡Ay qué mala es la competencia! Te lo dice una que lo ha llevado muy malamente en ciertas épocas para que mentir (ahora ya no tanto).

Soy una persona que tiende a colaborar con la competencia por que creo que hay mucho que nos podemos aportar unas a otras, sino no hubiera creado el infame grupo de facebook, pero admito que eso de que lleves años usando una terminología (vamos, lo que viene conociéndose como vocabulario de marca) y llegue el nuevo y te lo copie… feo, feo…

Y de estas hay muchas, seguro que tú también las has sufrido…

Que conste que todo es cuestión de perspectiva, pero poner foco en la competencia te puede hacer dudas de tu capacidad no sólo como empresaria sino como profesional de tu sector, de tu toma de decisiones e incluso te puede llevar a que tomes decisiones rápidas y poco acertadas por intentar que no se te adelanten en un lanzamiento o peor aún, cambiar el rumbo de tu comunicación u oferta por lo que ellos hagan.

Como decía antes, es cuestión de perspectiva y nadie mejor que tú para saber cuando es momento de no sufrir por lo que los demás hacen a tu alrededor.

Sobre todo por que la competencia puede o no, que se esté fijando en lo que tu haces, así que dejemos de mirar hacia fuera y empecemos a mirar hacia dentro para encontrar las respuestas.

4- El experto siempre sabe más:

Claro que si, los expertos saben mucho más que nosotros, por eso son expertos en algo y tienen todo nuestro respeto.

Trabajan muy duro para entender aquella área del conocimiento que dominan y seguro que les tenemos que hacer caso.

Ahora bien, no a costa de nosotras mismas y nuestros negocios.

Me explico:

Tendemos a hacer caso al experto o al gurú con ojos cerrados (yo lo he hecho ya sabes que yo no me lo callo) y de repente nos encontramos aplicando técnicas y estrategias que nos hacen sentir incómodas.

Ojo, que la incomodidad puede ser buena en algunos casos, significa que te estás enfrentando a cosas que no te atreves hacer, pero también puede significar que te estés alejando mucho de lo que tu marca significa, de cómo tu marca actúa y se comunica de forma natural.

De aquel negocio que sientes tuyo.

Por ello, todo sistema que vayamos a implementar, de captación, de venta, de creación, de comunicación,… todo… debe estar adaptado a nuestro negocio, a nuestra forma de ser, hacer y sentir las cosas.

No olvides, que tú también eres experta en tu profesión, pero sobre todo experta de ti misma así que confía más en tu instinto.

5- La dichosa teoría de la evolución vs la educación clásica.

Seguro que te suena la famosa Teoría de Darwin que explica que los seres vivos no aparecen de la nada y porque sí, sino que tienen un origen y que van cambiando poco a poco, evolucionando.

Bien, pues eso para en todos los negocios y marcas personales.

Una Lucia Be, Laura Ribas o Charuca no nacieron de la nada, crearon sus primeros negocios, fueron mejor o peor y con el tiempo fueron pivotando y adaptando sus servicios y productos a las necesidades de sus clientes y a sus visiones de futuro. ¿De verdad creer que la «papelterapia» fue el comienzo de Charuca? Te invito a que pases por Domestika y descubras su curso de art toys y si quieres después hablamos 😉

Todos cambiamos, yo la primera: Esta web nació como portfolio complementario al CV que envíaba a las empresas que buscaban diseñador gráfico durante mi primer año en Inglaterra.

Ahora bien, aquí es donde entran en conflicto la educación clásica, esa que te dice: un trabajo para toda la vida, una carrera para toda la vida, una identidad para toda la vida…

y yo me pregunto, ¿quién se invento tal falacia? ¿acaso no cambiamos de gustos cada temporada en el mundo de la moda? Hoy pantalones pitillo, mañana pantalones campana y pasado shorts con medias…

Que te quede claro: tienes derecho a cambiar, a crecer, a mejorar y sobre todo, a seguir el dictado de tu instinto. En la evolución, está el crecimiento.

Así que tranquila, la crisis de identidad de marca tiene tratamiento

Y empieza por algo tan simple cómo el autoconocimiento, que es básico. Lo repito: BÁSICO, para poder tener una marca personal con esencia y alma con la que sentirse cómodo.

Si tienes dudas o necesitas ayuda en este proceso, puedes hacer 2 cosas:

  1. Descarga el roadmap para desarrollar tu marca personal que encontrarás a continuación
  2. Ponte en contacto, nos tomamos un café virtual y vemos cómo lo podemos solucionar juntas.