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Si estás pensando en lanzar tu pequeño negocio online (y has estado informándote) o ya lo tienes en marcha, sabrás de la importancia de la marca personal hoy en día.

Todo el mundo te dirá (y con razón) que dar la cara en tu negocio sirve para:

  • humanizar tu marca
  • conectar con tu público
  • generar confianza

Si, si todo eso está muy bien, pero…

1- ¿dónde está el límite de lo que compartimos?

Si me pongo la camisa de especialista en branding te diré que compartas los valores esenciales que mueven tu marca:

Por ejemplo:

Imagina que eres una diseñadora gráfica especializada en el sector del bienestar. Supongo que escogería este nicho por que lo conoces y te sientes cómoda interactuando con él. ¿Y ese nicho de que tipo de gente está compuesto? Pues seguramente en su mayoría de mujeres, que abogan por el equilibrio cuerpo-mente. Entonces será estupendo que compartas en tus redes tu pasión por el yoga y los batidos detox o los paseos con tu perro por el parque, por que conectará con tu público y se verá coherente.

Ahora bien, cuando hablo sobre el límite de lo que compartimos, no hablo sólo de aquello que favorece nuestra marca desde la perspectiva más empresarial. Hablo también sobre lo que compartimos en las redes, nos favorece, pero no es del todo verdad.

Me explico:

¿En qué momento nuestras redes se convirtieron únicamente en un arma de venta?

2- ¿dónde queda el límite entre la realidad que vivimos y la que queremos transmitir?

Volviendo al ejemplo anterior:

Eres esta diseñadora gráfica especializada en el sector del bienestar y subes a instagram, tus batidos detox de domingo, tus sesiones de pilates, tus escapadas a meditar a ibiza con sus fantásticas puestas de sol y tus cuadernos llenos de frases super motivadoras; pero… En realidad tus batidos detox los tomas para la foto y los acompañas de un bollo de chocolate, tus sesiones de pilates son 1 vez al mes por que en realidad te pasas el día estresada con deadlines de clientes, pero aprovechas cuando vas para hacerte 20 fotos y que te duren para todo el mes.  Vas a ibiza, pero pasas más tiempo pensando en hacer la foto perfecta para tus redes que en disfrutar de la isla, etc…

Obviamente esto es una exageración.

Y entiendo que la gente tiene interés en nosotros y que lo hemos provocado.

También sé que nosotros queremos dar lo mejor de nosotros mismos y responder a esa audiencia.

 

Obviamente querremos mostrar nuestra mejor cara, pero…

¿no debería ser algo natural? ¿no debería ser real?

¿no nos damos cuenta que será peor si descubren la realidad?

 

3- Y aquí llega la última parte que me preocupa sobre los límites de la marca personal

Cuando me quedé embarazada este fue un tema importante en nuestras charlas de futuros padres entre mi señor esposo y una servidora.

En aquella época coincidió que vimos un video de unos youtubers, él español y ella japonesa, casados y viviendo en Tokyo, que habían tenido un bebé hace poco y les había pasado una cosa que les había incomodado:

Por lo visto un día paseando por su barrio en familia, unos chicos hispanohablantes les llaman por su nombre, les dicen que son seguidores en youtube y que estaban en Tokyo de vacaciones. El caso es que llevaban todo el día allí parados, por que sabían que la familia tiende a pasar por allí y querían conocer en persona al bebé.

Para mi todo esto es un poco creeppy.

Yo tengo un negocio digital que se basa en mi marca personal y hasta aquel momento tenía mucha presencia online, tanto en redes, como webinars,… Me encanta conocer a la gente que está al otro lado de la pantalla y por eso siempre digo en mi newsletter que si me escribís os contestaré. La comunicación bidireccional es esencial, pero todo tiene unos límites.

Mi señor esposo, en cambio, odia las redes sociales y es igual de respetable que mi afición por ellas.

Siempre hemos acordado que él no formaría parte de todo esto (cómo mucho ha salido en alguna foto de refilón) y acordamos que con el pequeño #mrbellota pasaría más o menos lo mismo.

Alguna foto (sobre todo de refilón), pocas referencias a su nombre real y como mucho si se le va a ver entero, que sea por algo especial y en un stories que dura 24h.

 

4- En conclusión: me encuentro con 3 niveles dentro de los límites de la marca personal

1- Compartir aquello que va a dar resultados positivos al negocio. (mi visión emprendedora)

2- Que el contenido del punto 1, sea real, natural, no impostado. (mi visión consumidora)

3- Que los puntos 1 y 2 tienen que tener un filtro personal, pensado en aquellos a los que nuestra marca personal les vaya afectar. (mi visión personal)

 

Estos son mis límites, no sé si son mejores o peores, pero son los justos para intentar encontrar el equilibrio en este mundo de consumo express de redes sociales e interés 24/7.

Te invito a que te preguntes dónde están los límites de tu marca personal y si aún no los tienes, seas tu misma quien los marque, no otros por ti.