Una de las cosas que admito no es mi fuerte, es conventir toda la información que tengo para compartir en historias o relatos que enganchen. Por eso y por que a veces me entras dudas si consigo llegar a vosotras como realmente me gustaría, me puse en contacto con una de las blogeras, que a mi parecer, mejores historias cuenta. Hoy os quiero presentar (para quienes no la conozcáis aun) a la Desmesurada más llena de intensiones, Paula que desde Uruguay, nos habla del poder del relato en un blog profesional. Estoy segura que os va a encantar el artículo de hoy.

Junto al fuego. En torno a una mesa. En los momentos previos al sueño…los seres humanos relatamos historias de héroes y monstruos. De hazañas y fracasos épicos. Conjuramos el miedo y expresamos toda nuestra compleja gama de emociones a través de la palabra. Primero, oralmente. Más tarde, con la escritura el relato cambió para siempre: se liberó de las limitaciones de la memoria para inmortalizarse en el soporte físico. Narrar es más que una actividad lúdica es un compromiso con la historia. Escribir no solo nos comunica de forma horizontal y llana. Escribir hermana ideologías, acorta distancias, suaviza diferencias. Podés darle el nombre que prefieras, el poder del relato es uno.

El poder del relato: storytelling, marketing de contenidos y copywriting.

En tus intentos por encontrar la clave de la visibilidad para tu blog o tu emprendimiento, probablemente hayas leído reiteradamente, tres términos específicos que se confunden en el uso: storytelling, marketing de contenidos y copywritting. En el bautismo virtual del relato, según su funcionalidad y propósitos, el lenguaje escrito adquiere potenciales diversos. Se denomina storytelling a la habilidad de relatar, siguiendo los esquemas puros de la narración para conectar emocionalmente con el lector a través del uso estético del lenguaje. Se nutre de técnicas concretas pero tiene mucho de la magia del estilo individual. Lo maravilloso de contar historias es la posibilidad dejar la huella personal tanto en la forma como en el contenido del relato.
Muy distinto es el marketing de contenidos que refiere a la estrategia puntual y secuenciada temporalmente con la cual establecemos una línea editorial dirigida a un fin: generar un vínculo con el lector, preparar una campaña, anticipar el lanzamiento de un producto. Y finalmente, se distancia del copywriting directo y simple cuyo objetivo es incentivar una acción concreta: vender.
En este sentido, contar relatos tiene que ser la piedra angular en los propósitos de una emprendedora creativa que busca conectarse con su comunidad lectora para generar un vínculo. Llegará naturalmente en el proceso de escritura dirigida a un fina, la necesidad de organización racional de los relatos que emocionan y seducen. El relato sin orden no tiene poder gestante, puede expresar el caos pero como emprendedora no te mueve un fin filosófico sino un objetivo: la apelación al lector para transformarlo eventualmente en un cliente. Llega entonces el momento de darle a la escritura la forma que requiere para vender, directa y sin lenguaje figurado.

Como notarás, cada uno de los conceptos presentados ni son lo mismo ni pueden concebirse independientemente cuando tu objetivo es usar la escritura como herramienta comunicativa para darle a tu emprendimiento estilo propio y finalmente, viabilidad financiera. Porque:

Si únicamente intentás vender sin considerar el ser humano que compra motivado por sus emociones (las cuales va a justificar racionalmente, claro, pero no dejan de ser emociones) desde ya puedo anticipar el vacío en la comunicación.

Si escribimos hermoso pero sin un orden mínimo, nuestros textos se transforman en balsas aisladas a la deriva en un mar de información que satura a los lectores al punto de insensibilizarlos a casi todo estímulo.

Con una bella escritura y una estrategia sólida pero sin la apelación directa a la venta… hay un factor erróneo en el planteo táctico de tu emprendimiento creativo porque un emprendimiento es un negocio y finalmente, sobrevive cuando es viable financieramente.

Las historias que narramos influyen el éxito de nuestro emprendimiento porque todos somos seres emocionales. Si no podés contarlo de manera que emocione a tus lectores, difícilmente puedas venderlo. Y aclaremos. Emocionar no es hacer llorar espasmódicamente o provocar la risa a carcajadas. Emocionar es tocar las fibras sensibles de nuestra constitución emocional que tienen variantes más complejas que la risa o el llanto.
¿Sos capaz de gestar lingüísticamente la trama de conexiones que den vida a tu producto o servicio? En ese caso, tu emprendimiento está floreciendo y tus clientes son apóstoles que te siguen fielmente en cada iniciativa por más incertidumbre extrema que suponga.

Es que yo no puedo escribir…

No me digas nada… No es tu caso. Vos te sentís una negada de la escritura. Cada palabra te cuesta sangre, sudor y lágrimas. Aún así, dejando cada fluido corporal sobre el teclado, tus textos son desabridos y esquemáticos. Y… ¿si aprender a contar historias fuera lo que marcara la diferencia? Porque vos pensaste en todo, el plan de negocios, la rentabilidad inicial, la posibilidad de tener un negocio escalable, sin embargo, no obtuviste los resultados que esperabas. ¿Te cuestionaste la trama de relatos que componen tu aura emprendedora? ¿Qué pueden decir de tu emprendimiento –o de vos como marca personal- tus clientes? Porque si vas a limitar tu proyección a las cifras, las estadísticas o las ideas desnudas de encanto… estamos buenas. Yo quiero más. Vos tenés que aspirar a más.
Tratándose de aspiraciones, siempre estás a tiempo de aprender, de darte una vuelta por La Desmesurada , leer sobre estrategias de escritura y suscribirte al curso gratuito para hacer del storytelling el eje de tu estrategia profesional. Mientras tanto y para que vayas entrenando tu capacidad de relatar, comparto contigo ocho consejos elementales para escribir tu próximo relato, tu post semanal o encarar un proyecto escrito desde la perspectiva del storytelling.

La base: 8 consejos de storytelling.

-Escribir para emocionar implica olvidar los prejuicios personales respecto a la escritura. La escritura no es para pocos ni reducto de literatos. No existe un ser humano que no pueda contar un relato ni ser humano que se resista a una historia bien contada. La historia que quieras trasmitir no es un complemento es parte del propósito final. En mi experiencia personal, las billeteras van detrás de los corazones…

-Cada proyecto escrito que te propongas tiene que estar pensado como relato clásico: tiene una introducción, un desarrollo y un desenlace. En el medio surgirán obstáculos y se resolverán problemas inesperados pero la estructura base supone como mínimo tres momentos: la preparación del lector para recibir el mensaje, el mensaje en sí mismo y su conclusión. Por eso, generalmente estructuro mis series de post en tres etapas y voy siguiendo la evolución de los lectores.

-Ser flexible y leer todas las respuestas o comentarios es esencial. En ocasiones es preferible dejar un pendiente que dar conclusión a una historia que no tiene repercusión. Redefinir y diseñar una nueva estrategia de escritura tiene que ser uno de tus hábitos como emprendedora. Cada nuevo lanzamiento implica una renovación textual para evitar la recurrencia.

-El propósito tiene tanta relevancia como la forma. El uso estético del lenguaje sin un propósito más allá del disfrute del lenguaje en sí mismo es literatura. El storytelling implica objetivo específico y mensurable: un puerto al cual llegar. Implica conocer y medir la distancia, la dirección del viento, los factores atmosféricos adversos. No cuentes una historia sin un objetivo final.

-En toda historia que se precie hay un planteo de situación, un desafío o problema a resolver y un personaje que enfoca su esfuerzo para superar los obstáculos y vencerlos. El personaje de tus relatos es un héroe pero esto no significa que sea perfecto o que no deba vencer sus propios miedos. Tu cliente es tu protagonista. Aunque no lo sepa, tiene que llevar puestos sus zapatos y tienen que calzarle.

-Si todo el tiempo intentás escribir con la cabeza, vas a obtener un tratado científico. Medir el uso de las categorías gramaticales y la propiedad ortográfica es un buen consejo pero dejarte guiar por tu intuición también lo es. No me digas que para vos es imposible. No es imposible. Simplemente no tenés experiencia práctica. Convertí el “yo” de la historia en un “nosotros” que vive en carne propia lo que cuenta. Tu viaje es más que la búsqueda de la venta es una forma de auténtica comunicación, desde tus intereses personales y tus propios sentimientos.

-¿Qué te parece incluir el factor sorpresa? Usar un vínculo inesperado. Dar una “vuelta de tuerca”. Hacer demostraciones por el absurdo. No hay límites en la escritura, usando la técnica con la cual te sientas más cómoda podés sorprender a tu lector. De la misma forma podés usar el humor y la ironía sin caer en el extremo burdo del chiste fácil.

-Tu historia tiene una estructura, un héroe, está escrita con autenticidad y guarda sorpresas para el lector. Pero… ¿qué obtiene con leerla? Cada uno de tus textos tiene que ofrecer un beneficio claro a quien lo lee. Cuando un visitante a tu blog entiende cuál es el beneficio de leerte, inmediatamente se transforma en lector y, eventualmente, en cliente. Porque lo que importa realmente no es que tan maravilloso sea lo que estás ofreciendo sino lo maravilloso que se va a sentir quien lo compre, use o entienda.

A partir del momento en el cual comprendemos que nuestro relato es el transporte que conduce del lector al cliente, ignorar su poder es necedad. Dejar librada a la suerte nuestra narrativa emprendedora es la forma más eficiente y rápida de perder confianza. Y la confianza consolida todo emprendimiento. Te lo anticipé…narrar es un compromiso con la historia. Con tu historia.

Si todavía estás con ganás de más, pasá de visita. Sumate a desmesurar.

Paula intensional y la desmesurada

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El artículo de hoy es una guía y aportación de Paula, experta escritora y emprendedora. Las podéis encontrar en cualquiera de sus blogs: La desmesurada o Intensional.