¡Bienvenida valiente exploradora!

Que la base del branding es la identidad no tengo ni que recordártelo por que ya lo sabes de sobra. Tu marca necesita una identidad, pero la identidad es una de esas cosas extrañas de las que todo el mundo habla, pero que pocos te dicen cómo identificar y gestionar. En este primer capítulo de la saga Universo Branding vamos hablar sobre nuestra identidad y cómo encontrar aquello que nos diferencia realmente de la competencia dejando a un lado 3 bloqueos que te están impidiendo avanzar en tu viaje.

El cielo está lleno de estrellas

 

Si eres una de esas románticas que le gusta mirar por la ventana en las noches despejadas para ver la estrellas nos parecemos mucho 🙂

Yo por mi parte tengo un juego tonto que practico desde niña: cada noche busco la estrella que más brilla antes de irme a dormir. Miro al cielo, comparo todas las estrellas al alcance de mi vista y gana la que tiene el mejor brillo.

En este caso no hay mayor premio que simplemente ser la que se ha ganado mi atención esa noche, pero la verdad es que podría ser una pequeña metáfora de lo que es nuestra vida como emprendedoras online.

Desde donde nosotras las observamos todas las estrellas parecen iguales, pero si las miramos con atención, si apretamos la vista, podemos ver cómo cada brillo es distinto.

Son sólo pequeños matices, pero si pudiéramos montarnos en una nave espacial y acercarnos cada vez más, veríamos claramente que cada una tiene un color, un tono y una frecuencia diferente.

Las emprendedoras online somos como esas estrellas: brillantes y únicas. Sólo que desde donde el suelo, que es desde donde mira nuestro cliente potencial, él lo que ve son muchas estrellas tintineando y puede ser difícil que te distinga.

Mejor que brillar es cantar

 

No te equivoques conmigo, estoy convencida que puedes destacar entre la multitud, por eso la primera cosa que quiero que te quede clara en esta lección es que: Todos somos únicos y que nadie te engañe haciéndote creer que tú o que tu proyecto no tenéis algo que aportar.

También es cierto que soy realista: si todos somos únicos, todos brillamos y a primera vista puede ser difícil que nos elijan. Por ello nos toca poner el foco en esos clientes que están mirando por su telescopio y no buscan sólo el resplandor, sino conectar con la frecuencia de onda, que la melodía que se oculta tras el brillo de la estrella lo cautive.

En toda aventura espacial hay que enfrentarse a problemas:

 

Brillar es relativamente fácil, ahora bien, que la frecuencia que compone ese brillo sea una melodía armónica es otra cosa.

Eso es branding, el trabajo de composición que se esconde detrás y que empieza por identificar nuestra diferencia de personalidad y perspectiva vital.

Ahora bien, no es fácil ni se hace en dos días. Sobre todo cuando hay barreras en el camino que te están frenando y no te dejan salir de lo considerado «normal»:

 

1- Los viajes espaciales dan miedo

O cómo la zona de confort no nos deja avanzar

 

Partiendo de la base que todo viaje requiere de una planificación y estudio previo, admitámoslo, es más fácil quedarse en esta fase pre-lanzamiento para siempre, donde valoramos los riesgos, pero nunca los tomamos.

Es bonito pensar en montarnos en la nave, pero como nos da miedo lo postergamos esperando conseguir unos datos que nos digan que el riesgo de que algo salga mal es del 0% cuando eso ni los físicos-matemáticos de la NASA lo consiguen.

Siempre hay riesgos, lo que nos lleva al siguiente punto.

2- No querer estrellarse tiene sentido

O cómo el miedo a fracasar nos convierte en sombras

 

Obviamente cuando te montas en una nave que va a cruzar el espacio y viaja a más de 20,000 km/h lo que no quieres es que explote, por ello tomas todas las precauciones posibles y  si sabes que algo funciona lo aplicas. Tiene lógica.

Ahora bien, si sólo aplicas lo que sabes que funciona, si no experimentas con ningún sistema nuevo, ¿cómo vas a saber si tu nave puede llegar a volar mucho más rápido?

Lo que te vengo a decir es que no te dejes vencer por el miedo a lo diferente o nuevo.

Diferente = Personalidad

Normal = Aburrido

Y nuestra marca, para avanzar a su propio ritmo, necesita probar y demostrar que es diferente.

Necesitamos ser menos normales.

universo branding, normal is boring

Lo cierto es que es comprensible no querer arriesgar, pero a veces no valoramos nuestro potencial y somos nosotras mismas las que nos saboteamos imitando a nuestros héroes emprendedores.

Utilizamos las mismas fórmulas que ellos sin pararnos a pensar si eso encaja con nuestra forma de ser, nuestro espíritu de marca y lo que queremos realmente transmitir.

Intentamos diferenciarnos convirtiéndonos en lo que vemos que a otros les ha funcionado y nos perdemos a nosotras mismas.

¿De verdad queremos ser el reflejo de otro cuando tenemos tanto o más por ofrecer? 

3- Todos quieren a la gente de la NASA

O cómo necesitar la aceptación social de todo el mundo nos limita

 

Seamos sinceros. Somos animales sociales, nos gusta movernos «en manada» y nos sentimos felices de formar parte de un grupo, la sensación de pertenencia nos da seguridad, da igual si es de un equipo de futbol, que del club del costura de nuestro barrio.

Por supuesto, para asegurarnos la pertenencia, tenemos que cumplir unas normas que nos han dejado claras desde bien pequeños.

Nos han enseñado que hay cosas que no se deben decir u hacer, al menos en público, por que son de mala educación.

Nos han coartado la libertad de expresión desde niños para encajar mejor en nuestro entorno y por ello hay temas que se suelen considerar tabú socialmente, por ejemplo, hablar de política, religión, dinero, raza, sexo…

Si no podemos expresar opiniones, si no nos posicionamos ante nada en la vida y en los negocios, ¿dónde queda nuestra identidad?

Vale, igual son temas complejos en los que no queremos entrar… entonces, ¿que ocurre con esas temáticas «menos profundas», como la literatura, el cine o la música?

¿En qué categoría nos deja si descubren que nos gusta la música punk, el rock cristiano,… o lo que sea?

Me da lo mismo uno que otro, por que en cualquier caso, me van a catalogar sin ir más allá.

Tendemos a agrupar y a poner etiquetas. Es más fácil así.

Nuestro cerebro entiende el mundo mucho mejor simplificando, así que si empezaras a trabajar en la NASA, pero en un momento dado lo quieres dejar, ¿por qué ibas a dejarlo si todo el mundo aprueba a la gente de la agencia espacial?

Quieres pertenecer y para ello eres normal; pero sabes que si haces algo que no encaja es muy posible que empiecen a mirarte de distinta forma: Se acabó la camaradería. Te colocan la letra escarlata, esa que nadie ve, pero todo el mundo reconoce.

Sólo la gente que rompe con el miedo a que le pongan esas etiquetas y se crea su plan de ruta propio consigue destacar. 

 

Cuéntame, ¿Sientes que alguno de estos bloqueos afecta al crecimiento de tu marca?

 

Sabiendo lo que nos limita, deja que te cuente en persona cómo enfrentarnos a ello y superarlo. Apúntate a la lista de universo branding para tener acceso a la clase en vivo del jueves donde trabajaremos la respuesta y únete a la conversación #YoNoSoyNormal en el grupo de facebook: el club de las emprendedoras valientes